El Villarejo

Miguel Hernández, el vino de Alicante y el Fondillón !

Miguel Hernández, el vino de Alicante y el Fondillón !

El 30 de octubre de 1910 nacía Miguel Hernández Gilabert en Orihuela (Alicante). Pese a ser de una familia muy humilde, Miguel resultó ser un ávido lector y desde muy pequeño comenzó a escribir poemas cuando salía a pastorear al campo.

Se fraguó amistades que le proporcionaron los libros que le dieron una formación autodidacta, leyendo a los grandes del Siglo de Oro, como Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega, Lope de Vega y Luis de Góngora.

Intentó hacerse hueco en Madrid, pero no tuvo éxito. Lo que sí consiguió fue entablar contacto con la generación del 27 obtener los conocimientos teóricos suficientes para escribir Perito en Lunas. Este hecho hizo que volviera aprobar suerte en Madrid, donde  encontró varios trabajos, entabló amistad con Vicente Aleixandre y Pablo Neruda. Su poesía se volvió más social y defensora de los más necesitados y desamparados. Y tras la muerte de su gran amigo Ramón Sijé, escribió Elegía.Miguel Hernández

Pero lo que nos lleva a este blog, es que es uno de los poetas que más a escrito al vino. Al vino de Alicante, La Mancha y de Andalucía. En casi todas sus obras, figura una mención especial al vino, y es usado con frecuencia y recurrencia en muchas de sus metáforas.

 


De su obra cabe destacar , ODA AL VINO:

A lluvia de calor, techo de parras,
a reposo de pino,
actividad de avispas y cigarras
en el sarmiento fino,
cuerda de pompas y sostén de vino.

Morada episcopal, la cepa nimia,
bajo la luz del levante,
en situación se pone la vendimia,
luciendo a cada instante
racimos en estado interesante.

India del grano, asociación del lujo,
vinícola paisaje,
como un mediterráneo sin reflujo,
ni flujo ni oleaje,
sólo esplendor y espuma de ramaje.

Pronto se besarán en la banasta,
nido por coincidencia,
hasta que diga el pie bailable: ¡basta!
las uvas: concurrencia,
asiduidad de peso y transparencia.

Les concede sazón en su mañana
la Virgen del Carmelo:
pronto la ubre oro y la de grana
enviscarán el suelo
de moscatel y tinto caramelo.


Al vino ya la tumba de madera
le prepara su fondo;
el vaso su torreón, su vinajera
la misa, el cáliz mondo:
¡triunfo y consagración de lo redondo!

Lo calzarán las botas, a las cuales
si aspecto da, despega:
latidos de las vides y costales,
palpitación y entrega
al archivo mayor de la bodega.

Subterráneo pantano de los vinos,
y camposanto oscuro
con cruz de grifo y muertos extrafinos
como un dulce seguro
de fontanal de pino y vino puro.

¡Qué agrado será allí verle cubierto!
hacerse espeso anciano
impedido de árbol como el muerto,
redondo como el grano,
pistola, por el grifo, herir la mano!

Llave del vino, sexo que atraganta
la mano tabernera:
grifo corriente, y no, freno que canta
y calla, y no, y espera
y sangra geometría de madera.

¡Qué regalo beberlo con aroma
y calidad de higo, sobre carácter de panal y goma
y un cirineo amigo buscar para el error, la duda digo!

Líquidamente rubios, genuflexos,
como los amarantos
y las corbatas, tornará los sexos,
y hará doctores ¿cuántos?
consultores de esquinas y de cantos.

Como si fuera el Santo Sacramento
lo alzaré en los manteles,
o el Espíritu Santo del tormento
en figura de mieles,
o la Transformación de los claveles.

Calentará como un rojo solsticio
el hueso de mi frente, y seré, con su carga, sin
mi juicio,
no el yo diariamente, sí otro loco mejor y
diferente.

MIGUEL HERNÁNDEZ (Orihuela, 30 de octubre de 1910-Alicante, 28 de marzo de 1942)


     Y siendo de Alicante, no podemos hablar de otra cosa que no sea el Fondillón. El fondillón es el Vino Noble de Alicante, un vino cuya máxima graduación de alcohol se ha conseguido de manera natural y que está compuesto 100% con la uva Monastrell de Alicante. Esta alta graduación, como ya hemos comentado otras veces en vinos dulces, se consigue por una sobremaduración en la cepa, que tras una larga crianza, dan unos vinos que son una auténtica joya. ¡!!!! Estos vinos no tienen alcohol añadido como puede pasar con los vinos de Jerez.

     Estos vinos tuvieron un gran esplendor entre los siglos XV y XVII. En el año 1633 se publicó el libro del capitán Thomas James en su búsqueda del paso del noroeste, en donde decía :

     ”Nunca dudé que pudieseis estar débiles en primavera y por tanto reservé un tonel de vino “Alligant” para esa época, poniendo siete partes de agua y una de vino, hicimos una bebida suave poco mejor que el agua. Cada tripulante tenía una pinta al día de “Alligant” para su uso”.

     Lamentablemente la philoxera acabó prácticamente con estos vinos y a mediados del siglo XX a punto estuvieron de desaparecer. Hoy vuelven a recuperar terreno y son considerados, joyas enológicas. Se elaboran como decía, dejando madurar la uva en la cepa para pasificarla posteriormente durante un par de semanas. Se fermenta durante 20 días con sus hollejos y se deja reposar en barriles de 2000 litros. Si el vino es bueno, se procede a llenar tinas con ellos para dejarlos en crianza de 25 a 30 años; y si no son lo suficientemente correctos, se dejan para rellenar otras tinas.

     El fondillón es por tanto, un hermano de pleno derecho de los vinos generosos del mundo, como pueden ser los vinos de Jerez, Oporto, Maderia o Tokays ¡! Los fondillones son intensos en aromas, frutos secos, maderas tostadas, piel. Con tonos caoba, en boca son sedosos, estructurados y tánicos. Siendo dulces sin empalagar.

      De las bodegas autorizadas para elaborarlos, os dejo la bodega Gutierrez de la vega.  Una bodega ubicada en Parcent, en donde rige la tradición y la artesanía. Y del cual recomendamos “Recóndita Armonía”, tanto la crianza de 10 años como la de 25 años.

Unos vinos que merecen que les prestemos atención.

SaLud

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