El Villarejo

Cal Pla ! Visita obligada en El Priorat !!!

Cal Pla ! Visita obligada en El Priorat !!!

     Porrera, pueblo de vino. Magníficos vinos procedentes de bodegas emblemáticas. Hoy toca: Cal Pla ¡! Una bodega de las de toda la vida en la D.O.Q. Priorat. Fundada en 1814, esta bodega de amplia tradición familiar, se ha ido desarrollando en la casa solariega del centro del pueblo, sobrellevando todas las vicisitudes que han habido hasta nuestros días, de tradición en tradición. Y es que siete generaciones dan para mucho. En 1929 ganó la medalla de oro en la exposición de vinos nacionales realizada en Barcelona.

               Joan Sangenís, junto con su mujer Cristina, son los últimos referentes familiares, de esta bodega tradicional, que a través del esfuerzo y dedicación, han llevado a la modernidad este celler familiar. Desde que tuvo “El Renacimiento” de El Priorat y toda la revolución que eso conllevó, pasando de elaborar vinos a granel a vinos de altísima calidad, Cal Pla ha evolucionado también haciendo vinos que son auténticos referentes hoy en día.

     Cal Pla es propietaria de 6 fincas dentro del municipio de Porrera, lo que le permite calificar muchos de sus vinos como “vi de Vila” (Vino de la Villa). Una nueva nomenclatura para los vinos de Priorat para reforzar el vínculo de los vinos con el territorio y que supone una vuelta al territorio, a lo rural, al pueblo. Huyendo de la moda de vinos de diferentes zonas, mezclas de materias primas y un vino de una zona específica, pero sin origen definido. Esta certificación comenzó en 2009 con apenas 50 vinos y ahora ya hay más de 400.

               Cal Pla tiene viñedos con uvas de Garnacha, Cariñena, Cabernet, Xarel.lo, Garnacha Blanca y Picapoll entre otras. Con una edad media de 50 años y con unas parcelas de vides antiguas de más de 100 años de Garnacha y Cariñena. El suelo, típico del Priorat, compuestos de pizarra y roca de cuarzo (Licorella) de alto contenido mineral y con una altitud media entre 300 y 400 metros.

               Joan, encantador como siempre, nos ha hecho una visita genial, en donde hemos podido ver la bodega antigua y la nueva ampliación. La  bodega antigua, ubicada en el centro del pueblo, donde todo comenzó. Una casa pairal de principios de 1800 mayoritariamente, en donde se realiza la principal producción y en donde podemos ver los depósitos antiguos que son una maravilla. La bodega se respira ese ambiente a vino de las antiguas bodegas que lo impregna todo ¡!!

               También visitamos la ampliación, junto la antigua masía que da el nombre, una ampliación completamente integrada en el medio, sin destacar ni sobre salir, pero grande y amplia para poder realizar las labores vitícolas pesadas con los medios actuales, que en la bodega antigua es prácticamente imposible por sus características. La ampliación dispone de sala de catas, depósitos de acero inoxidable para la fermentación, barricas de roble americano fundamentalmente y vino… mucho vino ¡!!!

               En cuanto las barricas, los toneles de roble americano, favorecen los vinos que son más estructurados y con mucho cuerpo. La impregnación de madera proveniente de la barrica al vino en roble francés, en barricas nuevas, es mucho menor que si fuera roble francés, cuyo perfil es más idóneo para vinos de cuerpos más suaves como pueden ser algún rioja o algún ribera.

               La idea que pervive en esta bodega es el amor por el territorio, una labor excepcional en la viña y la elección de la mejor uva para los mejores vinos. Es lo que hacen de estos vinos algo excepcional. La cata la comenzamos por su buque insignia, el Mas d’en Compte Blanc, añada 2016; curioso en una zona donde predominan los vinos tintos.  Un vino que solo con olerlo te emocionas ¡!!!! Un vino del que se producen entre 15000 18000 botellas al año con un coupage de Garnacha blanca al 50 ó 60% y el resto Picapoll Blanca y Xarel.lo. Viñas de una edad media de 15 años, orientadas sur-oeste en terrenos de pizarra y que  tras fermentar con sus pieles, se cría en barricas de roble francés al 70% y roble americano al 30%. Un año de intensas lluvias durante todo el año y un verano extraordinariamente seco que le han conferido al vino una extrema acidez que será ideal para la crianza de este vino. Es un vino profundo, yo diría que hasta espiritual. Con mucha personalidad, cuerpo y mucha expresión mineral. Es un vino emocionante. Recuerdo una cata vertical que también hicimos con Joan de diferentes añadas de vinos blancos de Mas d’en Compte que fue espectacular ¡!! Pocas catas son tan maravillosas como esa ¡!! Vinos blancos con crianza de 20 años que mantienen su estructura, su complejidad, redondos y cremosos que son un baño para todos los sentidos ¡!!

               También probamos el Cal Pla añada 2017. Tinto de uvas Garnacha, Cariñena y Cabernet Sauvignon; proveniente de uvas jóvenes y con una crianza durante 12 meses en barrica de roble usadas, tanto americano como francés. La barrica le otorga crianza, pero al ser usada, no transmite tanto madera por lo que los aromas persistentes son los de fruta, frambuesas, frutos rojos, ese “famoso” sotobosque, con especias y su inconfundible tono mineral. En boca es fresco, suave, de tanino fácil aunque persistente.

               El siguiente vino que probamos fue Mas d’en Compte tinto 2015. Vino de uvas Garnacha (50%), Carineña (45%) y Cabernet (5%). Viñas de unos 15 años, excepto la cariñena que son de aprox 60. Con  una crianza de 14 meses entre roble nuevo Francés y Foudres. Aquí al ser barrica nueva, la extracción de madera es mayor, otorgándole otras notas más avainilladas, con fruta más bien de cereza licorosa y especias. En boca es elegante, suave, fino, delicado, donde aparecen las frutas rojas intensas. Estructurado y con cuerpo y con un marcado tono mineral al final.

               El siguiente ya fueron palabras mayores, Planots 2010 ¡!! Para quitarse el sombrero ¡! (en mi caso la gorra).  Garnacha y Cariñena al 50% ambas ¡! Vides de más de 100 años en terrazas de 500 metros sobre suelo de Licorella y 15 meses de crianza en barrica nueva francesa. Un increíble color rojo carmesí. En nariz es maduro con notas minerales, balsámicos y hierbas aromáticas de monte. En boca es potente, intenso, complejo, evolucionado. Fruta madura, chocolate, estructurado, de tanino elegantísimo y paso en boca envolvente ¡! Un vino mágico y memorable ¡!!!

               En definitiva, es una visita de obligado cumplimiento y que no os podéis perder ¡!!!!

 

SaLud ¡!!

              

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