El 22 de enero de este año perdíamos al bodeguero Juan Piñero por culpa del coronavirus. Un empresario que comenzó de almacenista y que ha dejado un gran vacío en el Vino de Jerez. 

     Un hombre de gran carácter, afable y simpático que desarrolló una extraordinaria labor en el Marco. Desde sus inicios como constructor independiente en Sanlúcar y en donde estableció su bodega, Juan Piñero. Lo que antiguamente era el casco bodeguero de Argüeso. Compró en el año 2000 «La Maruja», a bodegas Domecq. Un fino que pasó a ser manzanilla en Sanlúcar al trasladar sus instalaciones que tenía en Jerez, a Sanlúcar.

     «Maruja» fue uno de sus buques insignia, pero su Fino Camborio en Rama seleccionado de 12 años, un fino amontillado elaborado a la antigua usanza, es una autentica maravilla. Pero también se hizo con una solera muy interesante de varios bodegueros como Ángel Zamorano o de la antigua Rumasa o de bodegas Terry. De esta forma, su «almacen» es de un considerable valor, ya no solo monetario, sino a nivel enológico.

     Este es el link a su pagina web http://bodegasjuanpinero.com/

     Hoy traigo una de esas joyas ocultas durante años, un Amontillado Blend Medium de Juan Piñero. Pero para comenzar, ¿que es un Medium Dry?. Es un vino genero de licor elaborado a partir del «cabeceo» (o mezcla) de un vino generoso con un vino dulce natural o con mosto concentrado rectificado. Normalmente para esto se suele usar un Amontillado, como es este caso. Vino que han sido criados bajo la crianza oxidativa, pero que han tenido una parte de crianza biológica. 

     Lo que caracteriza a un Medium, es un tanto por ciento de azúcar, que puede situarse entre los 5 y los 115 gr de azúcar por litro. Cuando el contenido no sobrepasa los 45 gr/litro, hablamos de un Medium Dry. Y si lo supera, hablamos de un Medium Sweet.

     Ergo, estamos delante un Amontillado Medium Dry. Un vino con crianza oxidativa fundamentalmente, con parte de crianza biológica y ligeramente dulce. 

 

     Este amontillado es suave, ligeramente dulce sin ser empalagoso hasta el extremo como los PX de Toro Albalá. Con notas de caramelo, de flan de huevo, de almendras tostadas. Elegante, suave, profundo. Un vino de media tarde, de tarraza tranquila, buena compañía y relax. Para mi es mejor que el Mindfulness. 

     Eso si, 30 € tienen la culpa de poder meditar hasta casi casi, tocar el cielo.

 

SaLud

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