El Villarejo

El vins de la memòria

El vins de la memòria

Es muy duro hablar de la guerra, es muy duro acordarse de ciertos momentos de la historia, pero está claro que no podemos olvidarnos de ellos. La historia está llena de tiempos convulsos que conviene tener siempre presente. En nuestra historia reciente hay dos sucesos claramente inolvidables, la segunda guerra mundial y nuestra guerra civil. De ambas guerras, estrechamente interrelacionadas, hay infinidad de datos y cada día más, puesto que se están desclasificando informes que nos aportan más información conforme avanzan los años, pero ¿hasta que punto estamos dispuestos a afrontar esa información?. Lastimosamente en nuestro país, todavía se siguen dividiendo a la gente en bandos y conforme aumentan los períodos de crisis, como la actual del Covid, siempre hay una parte de la sociedad que quiere seguir hundiendo su puñal desgarrador en esta división en lugar de trabajar por la unión y la cooperación. Hoy hablamos de uno vinos que recuerdan estos horrosos hechos, pero que sin duda son una búsqueda por la paz. Comenzamos ¡!!!

El 18 de julio de 1936 tuvo el alzamiento y golpe de estado que derrocó la segunda república y que nos llevó a la guerra civil. De este inicio trágico, nace esta historia. Un proyecto personal de un magnífico sommelier y mejor persona, Xavi Nolla Pérez, quién recogiendo toda la historia familiar de su abuelo, originada por la Guerra Civil, ha recorrido los paisajes que acompañaron a su abuelo durante aquelllos duros momentos y los ha transformado en vinos, Los vinos de la memoria; “Els vins de la memòria”.

 Su abuelo se llamaba Agustín Pérez Cano, nacido en Almería y que decidió emigrar a Barcelona en busca trabajo y esperanza. Estuvo trabajando de peón de albañil y en 1930, conoce a Josefa, con quien se casará 3 años más tarde. Pero la guerra lo cambia todo. Y en abril de 1938 el gobierno republicano, llama a filas a “Las Levas”, personas que habían hecho la mili en 1927 y 1928 y que le hubiera tocado hacer la mili en 1941. La “leva” de 1941 es la más conocida por  todos, la famosa “leva del Biberón” ó “Quinta del biberón”. Y fueron conocidos así porque eran gente muy muy joven que tuvieron que ir a primera fila con apenas 15, 16 o 17 años. Se atribuye la frase a Federica Montseny, quien se refirió a ellos así. Agustín estuvo en la de 1928, “la lleva del sac”, los que llevaban un “saco” haciendo referencia a personas que tenían una vida llena de familia, amigos, trabajo…

Agustín fue destinado al Segre, con la división 27 “La Bruja”. De ahí, cuando se perdió la batalla, fueron destinados al Priorat, estableciendo la línea de retaguardia desde Marçà hasta La Bisbal de Falset, preparando lo que sería La Batalla del Ebro y cubriendo la zona de Gandesa y Vilalba dels Arcs, la Terra Alta. La división 27 había ganado este sobre nombre, porque era una división itinerante, que se dedicaba a construir trincheras, primero en Madrid, luego en Belchite, luego en Teruel, luego en El Segre…. aparecía y desaparecía; como  “La Bruixa”.  

Y en Vilalba es donde surge este proyecto, en un terreno entre trincheras nacionales y republicanas, en una viña de muros de piedra seca ¡. Y en esta viña, testigo mudo de sucesos desgarradores, fue el comienzo de este magnifico proyecto. Esta viña es, La Vall de vinya, 10 hectáreas de fabuloso paisaje. Pero lo interesante de este proyecto, no es hacer un vino de esta viña por encargo. Sino implicarse en la elaboración, hablar con el propietario, contarle la idea, trabajar con él y elaborar el vino deseado. Tras hablar con el propietario y explicarle la idea y que tras 80 años hacer un vino que hablase de la memoria, consiguió llegar al corazón de mucha gente y que colaboraran con el proyecto sin ningún tipo de reparo.

La Bruixa”, un vino emotivo que emociona desde el primer momento. Vino blanco de la Terra Alta, un “brisat” según la visión de Xavi. Un vino Brisat o Brisado es aquel en donde la uva fermenta con su piel y semillas (sin rapa en este caso) y se macera, como si fuera un vino negro, pero con uva blanca durante 15 días.  Uvas procedentes de terrenos salinos, antiguas dunas fósiles. Y es un vino aéreo, evolucionado en la copa, de tonos salinos, y seco. Es un vino sin filtros, sin clarificar con battonage de 3 meses y fermentado con levaduras salvajes. Garnacha Blanca en un 80% y Macabeo en un 20% de cepas viejas, siendo un vino fresco. Es un vino lleno de dolor, que te lleva a ese paisaje de lucha y sangre. 2787 botellas embriagadoras ¡!!!

El 25 de julio, 5000 soldados cruzan el río para sorprender a la tropas nacionales. Y allí tiene lugar, durante 4 meses, la batalla del Ebro. Una durísima contienda innecesaria, donde cruzar el río y reconstruir los puentes era un quehacer diario. La guerra, ese arte de destruir hombres, hacía que de vez en cuando, el río bajara teñido de sangre. Una sangre de dolor, de lágrimas, y de sufrimiento constante para soldados y familiares. De esta imagen, nace otro vino. De la trinchera a la salida de Vilalba hacia Gandesa, en el camí de les capçades, nacen dos uvas, un Crusilló (ó Cariñena ó Crujillón del Alto Ebro) y una Garnacha negra. Una cariñena reinterpretada, una cariñena negra, vinificada en blanco. Un blanc de noirs! Vinificado durante mes y medio en depósito abierto a 5º con una oxidación extrema ¡!! 115 días de vinificado que fue lo que duró la batalla del Ebro. Vino austero y sincero que muestra la dureza y el sufrimiento de aquellos días. Este vino no podía llamarse de otra forma, “Lo Ebre”. Un vino que muestra que ni todo es blanco, ni todo es negro, sino que está lleno de matices y que nos recuerda, lo innecesario que es la guerra.

Tras la derrota del ejército republicano en la batalla del Ebro, ante el avanza de el ejército nacional, los republicanos se tuvieron que replegar. En ese instante se acabó el tipo de guerra de trincheras paradas y comienza las trincheras abiertas, donde los avances eran constantes. La 27 división, se repliega en una zona de la Terra Alta. Y allí hay otra viña magnífica. Viña de 65 años de rendimientos bajísimos y que se ubica en el Vall de La Novena. Ubicada a cotas de 600 metros entre la cota más baja; Punta Targa a 481 y Vértice Gaeta a 548 mtrs. Media hectárea llena todavía de restos de huesos, de bombas y que nos siguen recordando los momentos durísimos de la guerra. Viçenç Ramisa, otro miembro de la quinta del 27 decía en una carta : “La guerra es muerte y destrucción; alegrías pasajeras y penas eternas”. Murió en aquella viña ¡ De esta viña sale el vino “La Memória”. 866 botellas de un vino emotivo de garnacha blanca de cepas viejas, vinificado en bocois de castaño de 650 litros, levaduras salvajes y sin filtrar. Suelo de Panal y calcáreo que convierte este vino en algo raro, diferente, extraño y vino excepcional ¡!!!!

Tras el último episodio de Agustín en estas tierras, el ejercito se traslada hasta Bellmunt del Priorat. Desde donde el castillete de la mina de plomo se usó como torre de vigilancia. Aquí es donde las minas Plomo fueron fundamentales para extraer material para fabricar munición. En esta zona, hay una viña donde se elabora otro vino. “Plom”. Un vino elaborado 100% de garnacha negra procedente de la viña “Camí de les Aubagues”, también vinificado como el anterior en bocois de castaño de 650 litros. Suelo de pizarras propios del priorat en una altitud de 380 metros. Levaduras salvajes y sin filtrar como todos los vinos. Un vino único para degustar, pensar y recordar.

 

Con el fin de la guerra, los soldados huyeron. Algunos intentaron ir a su casa, otros hacia Francia y otros hacia el norte, cruzando la sierra de Prades y llegando a Montblanc. Esta zona fue duramente bombardea porque se sabía que los soldados estaban huyendo y desde Montblanc hasta L’Espluga de Francolí fue duramente castigada. Estamos en la Conca de Barberá y aquí solo podemos hablar de Trepat ¡! Un trepat plantado en el Barranc de la Pasquala, junto a Montblanc, zona de paso de los soldados y por donde pasó el abuelo de Xavi junto con sus compañeros de la división 27.  Suelo de pizarras y arcillas, duro y lento. A finales de octubre por fin se llegó a los 11,5º exigidos por la D.O. Vinificado también en bocois de castaño y 3 meses de crianza. Un vino marcado por el territorio y por la historia. No podía llamarse de otra forma, “Pólvora”. De entrada en boca expresivo, explosivo, fruta, nervio y al rato aparece pimienta negra, toques de laurel, bosque, rústico, mineral. 1266 botellas de Pólvora arraigada al territorio ¡ Un vino apoteósico ¡!!!

El viaje continuó de camino a Badalona y luego a Francia. Badalona era zona de viñas por aquella época. Y la familia se refugió en la Sierra de Montigalá, cerca de las masías de Canyet. La masía de Ca l’Alemany dio cobijo a los soldados y familiares que volvían de los campos de batalla o querían huir. Hoy en día Ca l’Alemany está abandonda, pero a pocos metros, Can Coll replantó Pansa Blanca. Este vino , procedente de la poca viña que actualmente hay en Badalona, recupera el paso del abuelo de Xavi por la zona. Este vino es “El badiu”. 1250  botellas elaboradas 100% de Pansa Blanca, vinificación con sus pieles en Bocois de castaño y crianza de 4 meses. Uvas procedentes de suelos de arcilla y areniscas y como el resto de los vinos, levaduras salvajes y sin filtrar.

Tras el breve paso por Badalona, huyó a Francia, hasta Argeles. Estamos ya al final de la guerra en 1939. Más de 400.000 personas huyeron a Francia procedentes de España refugiándose en el Rosellón. La playa de Argelès se convirtió en una de las primeras zonas de concentración. Aquí nace otro vino “La Plage”. En un viñedo ubicado en el Madeloc, un vino de un coupage de Garnacha Gris (60%) y garnacha tinta (40%), vinificado en bocois de castaño y 5 meses de crianza. Procedente de suelos de pizarras y también con levaduras salvajes y sin filtrar. Pero para conseguir evocar esta memoria, se ha añadido una parte por mil de vino rancio de 1939, que junto a garnacha gris fermentada y envejecida en un tonel de castaño y la garnacha tinta vinificada como un “blanc de noirs”, hacen de este vino algo, como no podía ser de otra manera, memorable.

Tras su paso por aquí, fue deportado a Horta, donde estuvo preso y puesto en libertad en 1940.

Este magnífico proyecto que ha realizado Xavi, tras largas búsquedas de información, conversaciones familiares, y lecturas interminables, han hecho posible que nos encontremos hoy con unos vinos excepcionales que relatan un pasado y sobre todo un futuro, en donde nunca debemos perder, la memoria.

 

SaLud

2 comentarios en «El vins de la memòria»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.